
La oficina sin papel (”paperless office“) es más mito que realidad. Uno esperaría que si uno escribe un documento en su procesador de palabras favorito, se ahorre papel pues todo se hace en la pantalla y una vez que está listo, se manda a impresión. Pues no, lo habitual es escribir el documento, imprimirlo y entonces revisarlo… “ay, faltó una coma“… se la ponemos y vuelta a imprimir. En mi opinión, actualmente se gasta más papel que cuando no había computadoras.
Agosto 4th, 2009
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